Mejores prácticas para evitar el sesgo en las encuestas para contar con datos precisos y confiables
Las encuestas son herramientas esenciales para las empresas, los investigadores y los responsables de políticas públicas que buscan obtener información valiosa y tomar decisiones basadas en datos. Sin embargo, si una encuesta está sesgada, los resultados pueden ser confusos y llevar a conclusiones erróneas y estrategias poco eficaces.
Imagina que lanzas un nuevo producto al mercado basándote en los comentarios de los clientes a tu encuesta y luego descubres que el diseño estaba sesgado y los datos están distorsionados. Las consecuencias pueden ser costosas, con recursos desaprovechados, campañas de marketing mal enfocadas e ingresos reducidos.
Por suerte, el sesgo en las encuestas se puede evitar. Examinaremos los tipos de sesgos más frecuentes y la manera de evitarlos con las mejores prácticas para encuestas.
Es la distorsión de las respuestas debida a la influencia del encuestador en el encuestado. Se da cuando los métodos de sondeo favorecen sistemáticamente ciertas respuestas, de modo que los resultados no representan con precisión a la población objetivo.
Ya sea intencionado o no, este sesgo puede aparecer en cualquier fase, desde el diseño hasta el análisis de datos, de las encuestas. Hacer preguntas sugestivas, enfocarse en ciertos grupos demográficos o ignorar a quienes no responden, puede generar sesgos y distorsionar los datos.
Por ejemplo, si una empresa solo encuesta a sus clientes leales, los resultados pueden estar sesgados positivamente, lo que genera una impresión inexacta del sentimiento del cliente.
Asimismo, los datos no reflejarán realmente las opiniones de los encuestados si estos se sienten obligados a dar respuestas socialmente aceptables.
Una mala distribución de las encuestas también puede generar sesgos. Si una organización sin fines de lucro distribuye una encuesta sobre las preocupaciones de la comunidad solo en línea, puede excluir a las personas mayores, que apenas usan las plataformas digitales, lo que llevará a resultados que no representan con precisión las inquietudes de toda la comunidad.
El sesgo en las encuestas es normal en la investigación de mercados, los estudios de retroalimentación de clientes y los sondeos de opinión pública. Reconocer y minimizar los sesgos es clave para tomar decisiones basadas en datos reales y no en percepciones personales.
De la manera siguiente:
Te mostraremos cómo abordar y eliminar el sesgo en las encuestas para mejorar tus métodos de investigación y compartir con confianza tus percepciones con las partes interesadas.
Existen tres tipos frecuentes de sesgos en las encuestas, cada uno con sus retos y consecuencias particulares:
Comprender y abordar estos sesgos en la investigación realizada con encuestas es esencial para garantizar opiniones precisas de una muestra representativa.
Repasemos cada tipo de sesgo y sus subcategorías:
Este sesgo ocurre cuando las encuestas se distribuyen de forma que excluyen a ciertos grupos.
Para reducir este sesgo de manera eficaz, analiza cuidadosamente tu proceso de encuesta y utiliza un método de muestreo que fomente la inclusión.
Ejemplos de sesgo de muestreo:
Este sesgo ocurre cuando un grupo de encuestados no participa de forma sistemática en una encuesta.
Por ejemplo, si RR. HH. envía una encuesta de satisfacción de los empleados por correo electrónico, los empleados desmotivados o insatisfechos pueden optar por no responder, lo que lleva a opiniones excesivamente inexactas.
De manera similar, los sondeos políticos pueden estar sesgados si es poco probable que determinados grupos demográficos, como los votantes jóvenes, respondan a ellos, lo que desviará los resultados hacia poblaciones mayores.
Este sesgo ocurre cuando los datos de la encuesta solo incluyen a quienes completaron un proceso e ignoran a quienes no lo hicieron.
Si una empresa encuesta únicamente a sus clientes más fieles, corre el riesgo de pasar por alto a los que dejaron de consumir sus productos por no estar satisfechos con ellos, lo que daría lugar a una evaluación inexacta de los niveles de satisfacción del cliente de la empresa.
Este sesgo ocurre cuando los participantes de una encuesta dan respuestas inexactas o engañosas debido a la estructura y las condiciones externas de la encuesta.
Un diseño de encuesta eficaz puede ayudarte a abordar esta clase de sesgo al alentar a los participantes a responder con sinceridad.
Este sesgo se da cuando los encuestados seleccionan de manera sistemática solo las respuestas de valor más alto o más bajo. Un ejemplo es cuando se selecciona “totalmente en desacuerdo” o “totalmente de acuerdo” en preguntas de la escala de Likert.
Las respuestas extremas pueden darse en encuestas de satisfacción, donde los participantes tienden a exagerar sus opiniones en lugar de elegir opciones intermedias. Por ejemplo, las puntuaciones de una encuesta sobre el compromiso de los empleados pueden ser muy altas porque los empleados se ven obligados a hacer comentarios positivos.
Este sesgo ocurre cuando los encuestados eligen por norma respuestas intermedias, evitando las opciones extremas, aunque tengan opiniones firmes.
Esto puede darse en una encuesta de comentarios de los clientes cuando no quieren mostrarse demasiado críticos o entusiastas.
Este sesgo ocurre cuando los encuestados dicen estar de acuerdo con las afirmaciones aunque piensen lo contrario. Por ejemplo, en una encuesta de satisfacción de los empleados, los participantes pueden seleccionar “de acuerdo” en casi todos los casos, ya sea por costumbre o para evitar conflictos, en lugar de dar su opinión sincera.
Este sesgo ocurre cuando el orden de las preguntas influye en las respuestas de una encuesta.
Por ejemplo, supongamos que en una encuesta se pregunta sobre la satisfacción laboral en general antes que sobre beneficios laborales específicos. En ese caso, es probable que la segunda pregunta se responda en sincronía con la respuesta que se ha dado a la primera.
El sesgo de deseabilidad social ocurre cuando los participantes de una encuesta responden a las preguntas en una forma que consideran socialmente aceptable, en lugar de responder con sinceridad.
Por ejemplo, en una encuesta de salud, los encuestados pueden no reportar con fidelidad conductas como fumar o consumir comida rápida, para parecer más saludables.
Este sesgo ocurre cuando la conducta, el tono o la forma de preguntar del entrevistador influye en las respuestas de la encuesta.
Puede manifestarse a través del entusiasmo expresado, la estructuración de las preguntas o las señales no verbales, como las expresiones faciales y el lenguaje corporal.
Este sesgo ocurre cuando las personas, de forma inconsciente, alteran sus respuestas según las señales del entrevistador. Por ejemplo, si el entrevistador muestra entusiasmo por un producto en particular, es más probable que los encuestados den opiniones positivas.
Este sesgo ocurre cuando el análisis de datos subraya o ignora de forma selectiva ciertas respuestas. Por ejemplo, una empresa podría destacar solo los comentarios positivos de sus clientes y restar importancia a los negativos.
Algunos métodos de encuesta tienden a generar más sesgos que otros. Los objetivos de tu encuesta, el público y los recursos que tengas disponibles determinarán, en última instancia, la selección del método correcto.
Ten en cuenta estos tipos de métodos al decidir cómo distribuir tu encuesta:
Prevenir el sesgo en las encuestas requiere el compromiso de todo tu equipo de investigación. Elabora un plan de investigación para evitar los errores frecuentes en las preguntas de las encuestas y revisa periódicamente las respuestas para detectar y corregir sesgos.
Las preguntas sesgadas pueden provocar respuestas engañosas y distorsionar los datos. Aquí tienes algunos ejemplos de preguntas de encuestas que te ayudarán a reconocer y corregir los sesgos:
Estas preguntas incitan a los encuestados a responder de una manera particular, favoreciendo una perspectiva sobre otra. Pueden ejercer una influencia sutil para que se elija la respuesta deseada, distorsionando los resultados de la encuesta.
Estas preguntas abordan dos temas diferentes en la misma pregunta, lo que hace difícil dar una respuesta precisa.
Estas preguntas contienen suposiciones implícitas que pueden inducir a los encuestados a responder de determinada manera.
Las investigaciones que priorizan abordar y eliminar el sesgo en las encuestas consiguen mayor credibilidad, estrategias más eficaces y más precisión de los datos. Toma medidas proactivas para eliminar estos sesgos aplicando las mejores prácticas en el diseño de tus encuestas.
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