Preguntas cerradas o preguntas abiertas

Una parte clave en la creación de encuestas en línea excelentes es el uso adecuado de las preguntas abiertas y cerradas. Primero, tenemos que ver la naturaleza de ambos tipos de preguntas, sus fortalezas y debilidades, y cuándo deben usarse. ¡Vayamos al asunto!

Preguntas cerradas

Las preguntas cerradas vienen en una variedad de formas, pero se definen por su necesidad de tener opciones explícitas de las cuales el encuestado selecciona alguna. Existe una gran variedad de tipos de preguntas cerradas de las que los creadores de encuestas pueden elegir, como son: opción múltiple, diferencial semántico, menú desplegable, casillas de verificación, ranking y muchos más. Cada tipo de pregunta impide que el encuestado proporcione respuestas únicas o no anticipadas; en vez de eso, debe elegir de una lista de opciones preseleccionadas. Es como que te ofrezcan espagueti o hamburguesas para cenar, en lugar de preguntarte “¿Qué te gustaría cenar?”.

Las preguntas cerradas son concluyentes por naturaleza, ya que están diseñadas para crear datos que puedan cuantificarse fácilmente. El hecho de que las preguntas de este tipo sean fáciles de codificar hace que sean particularmente útiles al intentar demostrar la importancia estadística de los resultados de una encuesta. Más aún, la información obtenida en las preguntas cerradas permite a los investigadores categorizar a los encuestados en grupos, según las opciones que seleccionaron.

Los estudios demográficos pueden ilustrar un buen uso de las preguntas cerradas. Imaginemos que la gerente de una tienda de ropa de diseñador considera más probable que cierto tipo de personas visiten su tienda y compren su ropa en comparación con otros. Para descifrar qué grupos de segmentos es más probable que formen parte de su clientela, la gerente podría diseñar una encuesta para todos los que la han visitado. Esta encuesta podría incluir preguntas cerradas sobre género, edad, situación laboral y cualquier otra información demográfica que quisiera conocer. Luego, vendrían preguntas sobre la frecuencia con la que visitan la tienda y la cantidad de dinero que gastan anualmente. Como todas las preguntas son cerradas, la gerente de la tienda podría fácilmente cuantificar las respuestas y determinar el perfil de su cliente típico. En este caso, la gerente podría averiguar que sus clientes más frecuentes son mujeres estudiantes de 18 a 25 años de edad. Este conocimiento le permitiría implementar un plan de acción para atender mejor a ese nicho o incursionar en otros grupos demográficos.

El inconveniente principal de las preguntas cerradas es que el investigador ya debe tener una comprensión clara del tema de sus preguntas y de cómo estas se relacionan con el problema general de investigación antes de crearlas. Sin esto, las preguntas cerradas conducirán a opciones insuficientes para los encuestados, no reflejarán apropiadamente la finalidad de la investigación o arrojarán información limitada o errónea.

Por ejemplo, si hiciera la pregunta: "¿vas al trabajo en auto, autobús o a pie?" Habría omitido accidentalmente los autos compartidos, la bicicleta, ir dando volteretas o cualquier otra forma de transporte que no conozca. En lugar de eso, hubiera sido mejor hacer una pregunta abierta del tipo "¿cómo vas al trabajo?" para conocer todos los tipos diferentes de respuesta antes de forzarlos a seleccionar de una lista de varias opciones.

Preguntas abiertas

Las preguntas abiertas son exploratorias por naturaleza. Tal como se analizó con la pregunta "¿cómo vas al trabajo", esto permite que el encuestado proporcione cualquier respuesta que elija sin forzarlo a seleccionar de opciones concretas.

Las preguntas que son abiertas proporcionan datos cualitativos valiosos. En esencia, le dan al investigador la oportunidad de obtener percepciones sobre todas las opiniones acerca de un tema con el que no está familiarizado. Sin embargo, al ser cualitativas por naturaleza, estos tipos de preguntas no tienen la importancia estadística necesaria para lograr investigaciones concluyentes. A pesar de eso, las preguntas abiertas son increíblemente útiles en diversos casos:

1) Entrevistas con expertos

Puesto que las preguntas abiertas buscan el pensamiento crítico y las opiniones completas de los encuestados, son perfectas para obtener información de especialistas en un campo en el que el investigador está menos calificado. Por ejemplo, si quisiera saber la historia de la Antigua China (un tema del que sé muy poco), podría crear mi encuesta para un grupo seleccionado de historiadores que se centren en la Antigua China. Mi encuesta estaría llena de preguntas abiertas amplias que estén diseñadas para recibir grandes cantidades de contenido y dar libertad para que el experto demuestre su conocimiento.

2) Estudios de poblaciones pequeñas

Las preguntas abiertas pueden ser útiles para las encuestas que se enfocan en un grupo pequeño de personas, ya que no hay necesidad de complejos análisis estadísticos y la naturaleza cualitativa de las preguntas te daría opiniones más valiosas de cada encuestado. La regla aquí es que el grupo debe ser lo suficientemente pequeño para que el encuestador pueda leer cada respuesta única y reflexionar sobre la información proporcionada. Por ejemplo, un supervisor que quiere recibir comentarios sobre su desempeño de su equipo de seis empleados. El supervisor obtendría un mayor beneficio de preguntas que permitieran a los encuestados responder libremente en lugar de forzarlos a responder preguntas cerradas que limitarían sus respuestas.

3) Investigación preliminar

Como se explicó para las preguntas cerradas, una investigación concluyente suele requerir que se realice una investigación preliminar para diseñar los objetos de investigación adecuados, la estructura de la encuesta y las preguntas. Las preguntas abiertas pueden revelarle al encuestador diversas opiniones y comportamientos existentes entre la población que nunca había notado. Por lo tanto, es increíblemente útil usar preguntas abiertas para obtener información para una investigación cuantitativa posterior.

4) Una salida para el encuestado

Suele ser buena idea que en una encuesta, sin importar su extensión, se deje una pregunta abierta de comentarios al final. Esto es especialmente útil en el caso de una encuesta con preguntas cerradas sobre actitudes, opiniones o comportamientos. Forzar a los encuestados a responder preguntas cerradas los obliga a meterse en tu caja de opciones, pero es posible que tengan más información o inquietudes que les gustaría compartir contigo. Al proporcionar a los encuestados la salida de un cuadro para comentarios, les demuestras el respeto que se merecen por tomarse el tiempo de completar tu encuesta.

También existen algunas desventajas en las preguntas abiertas. Si bien las respuestas del encuestado casi siempre son ricas en cuanto a la calidad, el esfuerzo requerido para procesar la información provista puede ser abrumador. Es por eso que las preguntas abiertas funcionan mejor en estudios con poblaciones pequeñas. Más aún, si tu muestra de encuesta es una fracción de la población que estás estudiando, estarás buscando datos que puedan inferirse como estadísticamente significativos sobre la población general. Lamentablemente, las preguntas abiertas no pueden usarse de esta manera, ya que cada respuesta debe verse como una opinión única.

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